Después de días soleados y calurosos, cambio de horarios y rutinas, días de descanso, o viajes soñados, el verano llega poco a poco a su fin y toca volver de nuevo a casa y deshacer maletas.
La vuelta de vacaciones suele convertirse en un periodo en el que por un lado, sentimos nostalgia por los días disfrutados y pereza de retomar nuestras obligaciones habituales, y por otro, la oportunidad de hacer pequeños cambios para sentirnos reconfortados al estar de nuevo en casa.
Un momento propicio para hacer algunas pequeñas renovaciones en nuestra decoración e ir gradualmente preparando nuestro hogar de cara a la nueva estación. Podemos empezar por ordenar, reorganizar o recuperar algunas cosas que teníamos guardadas y añadir pequeños detalles que hagan que nuestros espacios vuelvan a resultarnos acogedores y nos hagan desear pasar más tiempo en ellos.
Aquí tienes una serie de claves que pueden ayudarte a la hora de poner a punto tu casa después de las vacaciones.
VOLVER A PONER LA CASA EN ORDEN
Después de las vacaciones, una de las primeras cosas que necesitamos es recuperar el orden.
- Deshacer las maletas, guardar la ropa de verano, organizar los armarios y volver a colocar cada cosa en su sitio son tareas que nos ayudan también a recuperar poco a poco nuestras rutinas y despejar nuestra mente.
- Podemos aprovechar para hacer una pequeña revisión de aquello que tenemos en casa y decidir qué seguimos utilizando y qué podemos guardar, donar o simplemente dejar de tener. El método de las tres cajas te ayudará a liberar espacio físico y sobre todo energía, especialmente con la ropa y juguetes de los niños de cara a organizar la vuelta al cole.
- No es necesario hacer una gran limpieza. A veces ordenar un armario, despejar una superficie, reorganizar un rincón o despejar tu mesa de trabajo, es suficiente para notar la diferencia. Te aportará una mayor visión y claridad mental a la hora de planificar y afrontar nuevas tareas.
GUARDAR EL VERANO POCO A POCO
- No guardes todos tus maravillosos recuerdos veraniegos de golpe. Dejar algunas conchas recogidas en la playa con los niños sobre un platito, ese detalle de artesanía comprado en un mercadillo o alguna fotografía playera, puede ser una bonita manera de prolongar esa sensación de bienestar.
- Aunque todavía queden días de buen tiempo, podemos empezar a retirar poco a poco algunos elementos más propios del verano. Es importante no hacer cambios bruscos o radicales, la decoración debe ir adaptándose de forma gradual a medida que los días se vuelven un poco más frescos y se reducen las horas de luz.
REVISAR LOS TEXTILES
Los textiles muy ligeros y de colores muy vivos pueden ir dejando paso poco a poco a otros algo más cálidos y neutros que son más apropiados para los meses que vienen.
- Reemplaza la ropa de cama de verano por una de entretiempo, mantitas más cálidas y texturas más suaves en los cojines nos invitará a acurrucarnos en el sofá y conseguir una sensación diferente.
- Podemos recuperar alfombras o cortinas que habíamos guardado durante los meses más calurosos y luminosos para adaptarnos a las nuevas temperaturas y cambios de luz.
INTRODUCIR NUEVOS COLORES Y MATERIALES
- Con el cambio de estación también podemos introducir poco a poco nuevos colores y materiales. Los tonos neutros, tierra, beige, terracota, marrones o verdes pueden ayudarnos a conseguir espacios más cálidos y acogedores.
- La madera, la cerámica, las fibras naturales o algunos elementos vegetales también pueden aportar esa sensación de calidez. Además, no es necesario invertir mucho dinero, pues algunos de estos elementos están disponibles para nosotros en la naturaleza: flores, hojas, ramas o pequeños frutos, son elementos idóneos para preparar diferentes arreglos decorativos que imprimen personalidad a nuestro hogar.
CREAR UNA ILUMINACIÓN ACOGEDORA
La luz natural va cambiando lentamente a medida que se reducen las horas de sol. Esto influye directamente en nuestro estado de ánimo con una mayor sensación de apatía y tristeza.
- Para conseguir un ambiente más cálido y acogedor, las luces secundarias serán nuestras grandes aliadas.
- Una lámpara de luz tenue en una mesita al lado del sofá o una lámpara de pie en nuestro rincón de lectura, darán ese ambiente tan apetecible y acogedor para pasar la tarde en casa.
- Y por supuesto, no debemos olvidarnos de encender unas bonitas velas aromáticas que además de decorar y ambientar con su luz nos despiertan los sentidos con sus aromas.
PREPARAR PEQUEÑOS RINCONES PARA DISFRUTAR DE CASA
Después de las vacaciones es un buen momento para volver a recuperar esos pequeños hábitos o rituales que nos permitimos durante el resto del año.
- Podemos disfrutar de momentos tranquilos leyendo un buen libro en un apacible rincón de lectura, tomar un café en nuestra zona relajante, o simplemente sentarnos en un sofá cómodo para ver una película o nuestra serie favorita. Estos pequeños momentos especiales hacen que volver a casa resulte mucho más agradable.
- Crea un pequeño espacio de relax para hacer más fácil y menos estresante la vuelta al trabajo o las obligaciones diarias. Recupera esa pieza heredada o mueble antiguo y dale un lugar protagonista en tu rincón favorito. Además de aportar recuerdos y personalidad, sentirás ese pequeño espacio como algo muy tuyo. En “Recuperación de una mesita auxiliar” puedes ver el paso a paso para renovar una antigua mesita donde tomar un café o dejar el libro de lectura.
DAR UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD A LO QUE YA TENEMOS
- En ocasiones, la vuelta de vacaciones nos hace tener una mirada diferente y apreciar lo que ya tenemos, o por el contrario, ver lo que ya no nos sirve. Esa pieza cuya estética ya no nos gusta tanto como antes, o cuya funcionalidad ya no encaja en este momento. No es cuestión de deshacernos de ella; puede transformarse con un poco de pintura, unos nuevos tiradores o simplemente cambiando su uso o lugar.
- En “Qué hacer con un espejo roto” os enseñaba precisamente cómo podemos dar una nueva imagen y un uso totalmente diferente a un elemento decorativo que ya tenemos. Porque renovar nuestra casa no siempre significa comprar, se trata de aprovechar lo que ya tenemos y buscar nuevas posibilidades.
PREPARARNOS PARA UNA NUEVA ETAPA
Después del verano volvemos a nuestras rutinas, horarios y espacios cotidianos, lo que puede implicar también un pequeño cambio de etapa en el que nuestra casa puede acompañarnos en ese proceso.
- Revisar la entrada de casa para crear una zona práctica donde dejar de nuevo bolsos, mochilas o zapatos para evitar desorden. Colocar cestas, percheros o bandejas donde dejar las llaves puede ser una buena opción. Si buscas inspiración, en “DIY: Cajón decorativo para almacenaje” tienes varias propuestas que pueden ayudarte con el orden.
- Tener listo nuestro rincón de organización donde toda la familia pueda tener a mano listas, menús o calendarios con las nuevas tareas y horarios.
- Preparar y reorganizar la cocina, revisar armarios y especialmente la despensa donde podemos tener productos caducados o tener que rehacer nuestra lista de la compra.
- Y por supuesto, no olvidarnos de poner a punto las zonas de trabajo o estudio. Utilizar material de oficina bonito y especial o colocar un tablero de notas con fotos o frases inspiradoras es una buena motivación que, junto con el orden y la organización, nos ayudará a centrarnos y afrontar con más ganas la vuelta.
Volver a casa también puede significar una vuelta hacia nosotros mismos.
El regreso no tiene que significar dejar atrás todo lo que nos ha hecho sentirnos bien; podemos continuar con ese sentimiento de calma en nuestro hogar.
Simplemente se trata de hacer pequeños cambios en aquello que no nos gusta para hacernos sentir cómodos y que nuestra casa sea ese lugar al que siempre nos gusta volver.
